La caída del crédito al sector privado tocara fondo en 2014


troikaLa Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE) confirman que el crédito al sector privado sigue reduciéndose, pese a la mejora del acceso a la liquidez y la limpieza de los balances de los bancos, siendo esto un problema para todos, especialmente a las PYMES. Esto se atribuye a que no sólo hay un déficit de demanda solvente de crédito, sino también de oferta crediticia por parte de los bancos, debido fundamentalmente, a la presión regulatoria (exigencias de capital más duras) y la necesidad de preservar la rentabilidad del negocio (márgenes) en un contexto más duro.

El porcentaje de créditos concedidos sobre el total de solicitudes ha caído desde el 45%  en 2006 hasta el 30% durante la crisis. Para este año se comenta que la morosidad por pago de créditos aumentará en hogares y empresas debido al difícil escenario macroeconómico previsto para este año, señala la CE.

Pero, este incremento será mucho más moderado que en 2012, dado que los bancos han reducido en aproximadamente un 50% su exposición neta al sector inmobiliario mediante las transferencias de activos a la Sareb y las provisiones.

Tanto la CE como el BCE califican la situación de la banca española de “vulnerable” debido a la mala situación económica, el aumento de la morosidad y la supresión de las clausulas suelo de las hipotecas tras la sentencia del Tribunal Supremo y han pronosticado que el crédito al sector privado seguirá cayendo hasta tocar fondo en 2014. Para el final de nuestras proyecciones se espera que se registren tasas positivas, sobre todo por parte de los bancos del grupo cero, señala troika. Así mismo, sostiene que ya hay “signos de desaceleración”. Pero por suerte ya en 2015, los créditos a las pymes y otras empresas no financieras comenzarán a crecer  nuevamente, especialmente en los bancos que no han necesitado ayudas de recapitalización.

La Comisión y el BCE confirman que el Gobierno de Mariano Rajoy ha cumplido ya la mayor parte de las condiciones exigidas, salvo la aprobación final de la ley de cajas y de la reforma de los procedimientos de supervisión del Banco de España. Además consideran “clave” continuar con una vigilancia estrecha de la evolución de la calidad de los activos y de la situación de solvencia de los bancos españoles, con el fin de mejorar el sentimiento inversor y la capacidad de crédito de los bancos.

En una situación como esta sólo nos queda tratar de seguir adelante y esperar que en un futuro todo vuelva  a la normalidad.